Hace un tiempo subí un vídeo a mi canal de YouTube donde hablaba de un tema que me removió profundamente: los disruptores endocrinos. Lo titulé “La amenaza silenciosa” porque me pareció la mejor manera de describir algo que está por todas partes, que no vemos ni olemos, pero que tiene un impacto brutal en nuestra salud hormonal.
El vídeo sigue disponible y, desde entonces, he seguido aprendiendo, leyendo y, sobre todo, cambiando hábitos en casa poco a poco.
Porque este tema puede parecer abrumador (y lo es), pero no se trata de hacerlo todo perfecto de golpe, sino de empezar. Y eso ya es mucho.
Toda esta información la descubrí gracias al Dr. Nicolás Olea, catedrático de la Universidad de Granada y una de las voces más importantes en este campo. Sus estudios —más de 375 investigaciones científicas— me hicieron abrir los ojos.
Si quieres profundizar, te dejaré referencias al final del post.
¿Qué son los disruptores endocrinos?
Son sustancias químicas que alteran el equilibrio de nuestras hormonas. Funcionan como si fuesen “hormonas falsas” que se cuelan en nuestro organismo y dan órdenes que no tocan.
Están presentes en cosas tan comunes como:
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Plásticos (botellas, táperes, utensilios)
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Cosméticos convencionales, maquillaje y perfumes
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Productos de limpieza del hogar
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Sartenes antiadherentes
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Comida rápida y sus envases
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Agua embotellada
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Ropa, juguetes, pinturas, textiles…
Se estima que hay más de 2.000 sustancias con potencial disruptor endocrino. Algunos nombres que puede que ya te suenen: Bisfenol A (BPA), ftalatos, parabenos, PFAS, triclosán, formaldehído, metales pesados…
El problema es que afectan a muchas funciones del cuerpo, especialmente al sistema hormonal, al sistema nervioso, al sistema inmune y al desarrollo de niños y fetos. Y lo hacen de manera silenciosa, acumulativa y muchas veces irreversible.
¿Y cómo nos afecta?
La lista de efectos asociados a estos compuestos es larga y preocupante:
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Problemas de fertilidad (en hombres y mujeres)
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Trastornos tiroideos e inmunológicos
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Cánceres hormonodependientes (mama, próstata, tiroides)
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Déficit de atención, autismo y otros trastornos neuroconductuales
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Diabetes, obesidad y otros desajustes metabólicos
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Afecciones neurológicas como Parkinson
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Y lo más impactante: pueden transmitirse de generación en generación
Sí, lo sé. Es mucho.
Pero no es para asustarse, sino para informarse, despertar y actuar.
Estoy en el proceso… y tú también puedes empezar
Yo no soy perfecta. Estoy en el camino. Este tema me removió muchísimo y decidí empezar por lo que me era más fácil de cambiar: mi cocina y mi cosmética.
Cambié mis sartenes
Tenía sartenes antiadherentes desde hace años sin saber que podían liberar PFAS (los “químicos para siempre”). Ahora uso sartenes de acero inoxidable y estoy encantada. Al principio me parecieron más difíciles, pero con un par de trucos se vuelven muy fáciles de usar.
Consejo: calienta bien la sartén, echa unas gotitas de agua y, si ves que las gotas se deslizan como bolitas, ya está lista para cocinar.
Estoy preparando un vídeo y post explicando cómo usarlas correctamente.
(Por cierto, los moldes y utensilios de silicona también son caca, pero vayamos poco a poco, no te agobies y me hagas una paralisis por analisis) ![]()
Adiós a los táperes de plástico
He cambiado todos mis táperes de plástico por recipientes de vidrio. Son más duraderos, seguros y, además, mucho más bonitos.
La tapa suele ser de plástico, sí, pero eso no es un problema siempre que no la metas en el microondas.
Si sueles calentar la comida con la tapa puesta, te animo a dejar de hacerlo: el calor hace que el plástico libere compuestos tóxicos, que acaban directamente en tu comida. Utiliza un plato para cubrir la comida si no quieres que salpique.
El microondas no es el problema. El problema es el plástico calentado.
3. Agua del grifo, pero filtrada
¿Sabías que el agua embotellada contiene hasta 22 compuestos químicos que no están en el agua del grifo? El problema es que muchas veces el agua del grifo tampoco es perfecta.
Yo utilizo la jarra filtradora de Alkanatur, porque después de investigar un poco, entendí que es de las mejores opciones del mercado. No solo filtra el agua con carbón activo de coco, sino que además la alcaliniza y le aporta minerales y magnesio.
Lo más increíble es que el agua… ¡por fin sabe a agua!
Incluso aproveché para filtrar el agua embotellada que aún tenía en casa, ya que esta jarra también elimina microplásticos.
Y como dice el Dr. Olea, el agua potable es un derecho. No deberíamos tener que pagar por agua embotellada, pero mientras tanto, filtrar el agua en casa es una solución realista.
Otra alternativa es instalar un sistema de ósmosis inversa, que también filtra el agua de manera muy eficaz.
Aunque, sin duda, la opción más económica y accesible es la jarra filtradora, ideal para empezar sin complicaciones y con muy buenos resultados.
Más cambios que puedes hacer desde hoy
Cosmética natural:
En La Alquímica llevamos tiempo creando nuestros propios cosméticos sin tóxicos: cremas, desodorantes, champús, limpiadores…
Es un camino precioso, sencillo y transformador, que puedes empezar con muy poco.Si te apetece dar el paso, te recomiendo mi libro manual «Experimenta y sé feliz», donde encontrarás recetas fáciles, ingredientes seguros y todo lo que necesitas para comenzar sin complicaciones.
Alimentación consciente:
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Compra lo más local y ecológico que puedas
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Pela las frutas y verduras si no son eco
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Evita pescados grandes como el atún (acumulan más metales pesados)
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Cocina en casa, evita ultraprocesados y take-away
Limpieza natural del hogar:
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Vinagre, bicarbonato y aceites esenciales funcionan mejor que muchos productos del súper
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Aspira en lugar de barrer para reducir microplásticos
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Ventila cada día
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Evita los tickets de compra: contienen bisfenoles
Textiles y ropa:
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Elige algodón, lino o lana
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Evita poliéster y plásticos en sábanas, ropa o juguetes
¿Quieres profundizar?
Si te interesa leer más, te dejo aquí algunas referencias:
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Investigaciones del Dr. Nicolás Olea (búscalo en PubMed o en sus entrevistas públicas)
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Proyecto europeo Human Biomonitoring
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Estudio español IMMA sobre infancia y medio ambiente
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Publicación sobre el efecto cóctel en Science (Suecia, Francia, Italia)
Lo importante: empezar
No se trata de hacerlo perfecto, sino de empezar con lo que está a tu alcance.
Cambiar una sartén, elegir un producto ecológico, dejar de usar botellas de plástico, hacer tu propio desodorante… son pequeños actos con un impacto real.
Desde La Alquímica, te acompaño en este proceso.
Porque sí, esta amenaza es silenciosa, pero nuestro poder también lo es.
Y es hora de activarlo.
Hola Eva, muy interesante tu artículo y te cuento que yo también ya he cambiado poco a poco tanto los sartenes, como también el aceite con el que cocinaba pues antes utilizaba aceite de canola y he estado investigando y todos esos aceites causan inflamación y bueno como tú dices poco a poco que no se puede de un jalón, lo importante aquí es primero darse cuenta y luego poner manos a la obra. Muchas gracias por las opciones del sartén y la jarra para alcalinizar el agua que es algo también indispensable para nuestra salud. Abrazos enormes desde Puebla, México.
Me alegra saber que cada vez somos más para este cambio tan importante para prevenir enferedad y promover salud. Un abrazo.
Gracias por compartir este artículo.
Gracias maestra, gran puesta en escena con temas tan candentes hoy en día.
A seguir en el proceso
☀️☀️☀️